La consagración personal al Sagrado Corazón de Jesús es una respuesta al amor de Cristo, que llama a cada persona de manera única y personal.
Consagrarse implica:
Esta consagración no exige una situación concreta de vida, sino un corazón dispuesto.
El Corazón de Jesús llama a cada persona de forma íntima y respetuosa, invitándola a descansar en Él y a confiarle su vida.
Quienes se consagran personalmente al Sagrado Corazón descubren que esta entrega no limita la libertad, sino que la fortalece, porque se apoya en un amor fiel y constante.
La consagración personal es, ante todo, una experiencia de encuentro y de confianza.
Muchas personas han vivido la consagración personal al Sagrado Corazón de Jesús como un paso decisivo en su camino espiritual.
Sus testimonios muestran cómo esta entrega se traduce en paz interior, confianza y renovación de la vida cristiana.
Desde el Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús se ofrece: