El Sagrado Corazón de Jesús pide reinar en todos los hogares mediante su imagen bendecida por un sacerdote. Desea ocupar un lugar en donde se le ame y se le pida permanentemente su protección.
La consagración no exige perfección, sino un corazón abierto y dispuesto.
De hecho, ya por el bautismo estamos consagrados, pero este es un medio para tomar mayor conciencia de ello.
Muchas familias han experimentado cómo, al abrir las puertas de su hogar al Corazón de Jesús, crecen la paz, la unidad y la confianza en medio de la vida cotidiana.
La consagración puede prepararse de manera sencilla, adaptándose a la realidad de cada familia.
Desde el Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús se ofrece:
El objetivo es que este paso sea vivido con profundidad, pero también con paz y sencillez.
Si desea consagrar su familia al Sagrado Corazón de Jesús o recibir más información, el apostolado está a su disposición para acompañarle en este camino.